El gran partido
Todo comenzó un día, un día miércoles, un miércoles diferente a otros, yo estaba saliendo del colegio en la movilidad de la señora Ana, estábamos llegando a dejar a Sofía, una niña del quinto grado de primaria, ya estábamos llegando a su casa y cuando de repente vimos pasar a la barra brava de Alianza Lima. Claro que yo soy de la “U” y me provocaba gritar “y dale U” pero me lo guardaba, Sebastian también es de la U, el estaba a punto de gritar solo que Micaela y yo lo detuvimos, ya que nos podían linchar. Ellos con palos y piedras rumbo al estadio caminando desde las dos y cuarenta de la tarde, rumbo al clásico de los clásicos, que se jugaba en el estadio nacional ubicado en el distrito de Lima. El partido se jugaba a las ocho de la noche, era el gran partido de esa noche y de la fecha, Alianza Lima venia jugando mal, en cambio la U venia de jugar bien, estaba en uno de los primeros puesto de la tabla de posiciones.
Después de haber llegado a mi casa, de hacer todas mis tarea, solo esperaba que llegara coco, el novio de mi mama, para ir al gran partido de la noche, ansioso de ver a nuestro equipo, el gran Universitario de Deportes, mejor llamado la “U”, para nosotros y para mucha gente es el equipo más grande del Perú, el equipo con mas garra, mas fuerza, el mejor, ya que eran las seis y media de la tarde para apreciar el gran partido de la noche.
A las siete en punto de la noche Coco llegaba a recogerme para ir al estadio, partimos de mi casa a las siete treinta, con la sensación de ver un estadio lleno de hinchas de la U, llegamos al estadio y al taxista se le ocurrió mejor idea de dejarnos en la puerta de la barra de Alianza Lima, si gritábamos algo, nos iban a linchar, en eso un chico nos pidió plata para entrar al partido, para comprar su entrada, este chico abrazó a Coco como que fuera su amigo, su pata, tenia la cara de drogado, lo estaba por la forma en la que caminaba y hablaba, era una forma rara, bueno este chico nos siguió por mas de dos cuadras, hasta que nos dejo, quizás se aburrió de tanto insistir.
Ya habíamos llegado a la puerta del estadio, a la barra oriente, nosotros estábamos con las entradas en la mano, las entradas ya se habían agotado en la bonetería del estadio, y en “Teletiket”, solo quedaba reventa de entradas, nosotros habíamos comprado las nuestras en bonetería un día antes del partido. Al entrar, la policía nos revisó, veían si teníamos objetos
cortantes, bombardas, y diferentes cosas que podrían utilizarse como armas. Entrábamos corriendo a buscar sitios vacíos para sentarnos, el estadio estaba lleno de hinchas “cremas”, solo la barra sur estaba llena de hinchas de Alianza Lima, pero en comparación a todo el estadio, no eran mucho, cuando eran diez para las ocho, la U salía al terreno de juego, aplaudida por la mayoría de hinchas, Alianza Lima salía y los pifiábamos.
A las ocho en punto de la noche, el arbitro daba el pitazo inicial y arrancaba el encuentro, del gran partido de la noche, durante todo el partido, la U manejaba el balón, hasta que llegó el gol, el buen gol, todo el estadio rugió, todos gritábamos juntos GOOOOOL!, con voz de guerra, nos abrazábamos, como hermanos, bueno parecía una fiesta total. Acabo el primer tiempo, nos comimos nuestra canchita, pan con pollo y tomábamos Coca-Cola, decían que era Coca-Cola pero parecía Pepsi, gaseosa con agua, quince minutos después los equipos entraban para disputar la segunda y última parte del compromiso, el árbitro pitaba el arranque de la parte final, cuando ya faltaban cinco minutos, el árbitro cobra un penal a favor de Alianza Lima, el árbitro da el pitazo para que se ejecute el penal, el arquero tomó distancia, pateó, y gol de Alianza.
Un partido dominado por la U se iba a la basura por un penal que le daba el empate a Alianza Lima, Coco me dijo para irnos, faltaban cuatro minutos para que acabara el encuentro, y yo acepté, cuando ya estábamos afuera del estadio, sentimos gritar GOOOOOL! De la U, nos perdimos el gol, pero regresamos al instante y empezamos a cantar, “volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos ha ser campeones y a la copa otra vez” desde hace ocho años que no comos campeones, desde el Tri campeonato, en el 98, 99 y 2000.
Gritábamos con alegría, cuando en eso el árbitro dio el pitazo final y culminó el encuentro, el gran partido ganado por la U. ni bien terminó el encuentro salimos junto a la barra de la U, gritando y cantando, caminamos como cuatro cuadras, ya que no habían taxis, todo estaba cerrado por el partido, todas las avenidas estaban cerradas, ya después llegamos a una tienda, ahí bebimos una gaseosa, que si era Coca-Cola, y vimos en la TV la repetición de los goles del encuentro y el gol que nos habíamos perdido.
Después de una hora, seguimos caminando, hasta que llegamos a un parque, el Washington, esperamos taxi media hora, como no pasaban, empezamos a caminar de nuevo, tomamos un micro, que nos sacara de la zona, nos acerco a Miraflores y de ahí tomamos un taxi rumbo a mi casa, ya que al día siguiente había colegio y me tenia que levantar a las seis y media de la mañana.
Llegamos a la casa, antes paramos en el grifo de en frente y comimos un pan con queso y jamos, una bebida (la caminata nos había dado nuevamente hambre), nos cambiamos, prendimos la televisión y, como buenos hinchas, vimos de nuevo los goles, ya que no teníamos sueño, me la ve la boca, y me fui a dormir.
Gabriel Ferrer García-Zapatero
